¿Realmente necesitamos gastar tanto dinero en seguridad si llevamos cinco años sin tener ningún problema?
Hay una paradoja bastante curiosa en informática que dice cuanto mejor se hace el trabajo, menos se nota.
Si una empresa pasa meses sin una caída importante, si los servidores responden, el WiFi funciona, los empleados pueden trabajar, las copias de seguridad se realizan correctamente y nadie pierde información, puede aparecer una sensación peligrosa: «Aquí realmente nunca pasa nada». Exacto, pero ese es precisamente el objetivo.
Cuando todo funciona, parece que nadie está haciendo nada
Detrás de ese “no pasa nada” hay actualizaciones, monitorización, revisión de copias de seguridad, gestión de permisos, control de accesos, mantenimiento de equipos, comprobación de almacenamiento, renovación de licencias, análisis de vulnerabilidades, planificación de capacidad, revisión de redes y muchas pequeñas actuaciones que evitan convertirse mañana en una gran incidencia.

Es la paradoja del buen técnico IT, resulta que si ayudas sin que exista un ticket, parece que no cuenta, y si no hay incidencias, parece que hay poco trabajo. Pero todos los compañeros sabemos que una infraestructura informática profesional no debería medirse únicamente por el número de problemas que resuelve. También debería medirse por todos los problemas que consigue evitar.
Por eso llevamos precisamente esa filosofía al mantenimiento informático, habrás leído en la web que nos adelantamos de manera proactiva a los problemas, gestionando equipos, redes, seguridad, backups y sistemas antes de que una incidencia termine afectando a la actividad de la empresa.
El mantenimiento preventivo es ahora más importante que nunca
Y aquí aparece un cambio enorme, la Inteligencia Artificial también está transformando la ciberseguridad. La automatización permite analizar sistemas, buscar vulnerabilidades y ejecutar determinadas tareas a una velocidad y escala que hace pocos años eran impensables. Y esa capacidad está disponible tanto para quienes defienden una infraestructura como para quienes intentan atacarla.
En 1995 Netscape lanzó uno de los primeros programas conocidos de bug bounty, pagar recompensas a investigadores externos por descubrir vulnerabilidades y comunicarlas antes de que alguien pudiera explotarlas. Después llegaron Mozilla, Google, Facebook, Microsoft y prácticamente toda la industria tecnológica.
De repente, la defensa podía aprovechar el mismo talento, creatividad y motivación económica que utilizaba el ataque. Google, por ejemplo, pagó más de 17M$ a más de 700 investigadores solamente durante 2025.
Pero el problema sigue siendo el mismo, un atacante solo necesita encontrar una puerta abierta.
El responsable de proteger la empresa, en cambio, debe preocuparse de ordenadores, servidores, aplicaciones, cuentas de correo, dispositivos móviles, usuarios, contraseñas, redes WiFi, accesos remotos, proveedores, copias de seguridad, servicios cloud y todos los datos que circulan entre ellos.
Por eso ya no tiene demasiado sentido esperar a que algo falle para llamar al informático.
El modelo tiene que ser preventivo. Conocer qué activos tiene la empresa y mantenerlos actualizados.
Controlar quién accede a la información.
Monitorizar los sistemas.
Revisar las copias de seguridad.
Detectar comportamientos anómalos.
Eliminar equipos y software obsoletos.
Disponer de procedimientos claros para responder rápidamente cuando realmente ocurre algo.
Los datos, los sistemas y las comunicaciones ya no son simplemente “la informática de la oficina”. Son parte de los activos esenciales de cualquier empresa.

La mejor incidencia es la que nunca llega a producirse
Esta es quizá la parte menos visible de nuestro trabajo. Cuando llegamos por la mañana y todo continúa funcionando, no significa necesariamente que durante las últimas semanas no haya ocurrido nada. Puede significar exactamente lo contrario.
Que se instalaron actualizaciones fuera del horario de trabajo.
Que se detectó un problema antes de que afectara a los usuarios.
Que había espacio suficiente porque alguien lo planificó.
Que las copias estaban funcionando porque alguien las comprobó.
O que una amenaza no llegó a convertirse en incidente porque existían las medidas adecuadas.
En Desenred trabajamos gestionando de forma integral la infraestructura informática y de telecomunicaciones de empresas en Canarias con mantenimiento y soporte IT, ciberseguridad, redes, backup, cloud, virtualización, almacenamiento, comunicaciones y suministro e instalación de equipamiento.
La informática no debería convertirse en protagonista de tu empresa cuando algo falla, debería trabajar silenciosamente todos los días para que puedas dedicarte a tu negocio. Y si durante mucho tiempo parece que “no pasa nada”… probablemente alguien esté haciendo muy bien su trabajo.

