¿Dónde están realmente nuestros datos? Europa prepara una nueva estrategia para la nube y la IA
Durante décadas hemos entendido las infraestructuras como carreteras, puertos, aeropuertos o redes eléctricas. Pero hay otra infraestructura que cada vez resulta más importante para que empresas, administraciones y servicios puedan funcionar y es la capacidad de procesamiento de datos.
La IA está creciendo a toda velocidad y la gran pregunta que muchos nos hacemos es ¿tenemos infraestructura suficiente para sostenerla?

La Comisión Europea ha publicado un amplio estudio sobre el desarrollo de la nube y la Inteligencia Artificial en la UE. Y el diagnóstico señala dos problemas especialmente importantes, Europa dispone de una capacidad de computación limitada y muy concentrada geográficamente y, al mismo tiempo, mantiene una elevada dependencia de proveedores tecnológicos de fuera de la Unión Europea.
¿Por qué debería importarnos esto?
Porque detrás de muchas de las herramientas que utilizamos diariamente hay centros de datos procesando y almacenando información. Y con el crecimiento de la Inteligencia Artificial, esa necesidad de capacidad informática aumenta todavía más.
Europa quiere cambiar esta situación. La propuesta del Cloud and AI Development Act (CADA) plantea facilitar el desarrollo de nuevos centros de datos, impulsar tecnologías cloud e IA desarrolladas en Europa y mejorar el acceso a recursos como energía, suelo y financiación. También introduce la sostenibilidad, el código abierto y la soberanía sobre los datos como elementos importantes de esta estrategia.
De hecho, uno de los objetivos planteados es multiplicar al menos por tres la capacidad de los centros de datos de la UE durante los próximos cinco a siete años. La cuestión ya no es únicamente dónde guardamos nuestros datos.

La cuestión es quién controla la infraestructura que necesitamos para trabajar con los datos.
Y en una economía cada vez más apoyada en la nube y la Inteligencia Artificial, esa pregunta empieza a tener mucho más peso. Europa quiere más capacidad tecnológica propia y reducir su dependencia de proveedores de fuera de la UE.

